Faber Ramos
Profesional Turismo Parques Nacionales
Soy un Colombiano que tengo por fortuna la posibilidad de conocer y recorrer la Sierra de la macarena por aire, tierra y agua, pero no puedo evitar que se me chocolaten los ojos al ver como este paraíso muere día a día frente a los ojos de todos. Drones, aviones del gobierno, naciones unidas, muchas entidades y transeúntes pasan a diario surcando los cielos en llamas permanentes que por estos días no dejan aterrizar los aviones fácilmente en la macarena.

¿Somos tan insensibles para ignorar como acaban de exterminarse 1600 hectáreas a manos de criminales que día a día prenden fuego por todo a lado diezmado la selva y toda su biodiversidad, vital para la vida propia?

Sombra del Jaguar

Miles de hectáreas están siendo arrasadas en este momento en la Sierra a manos de latifundistas que como un cáncer van devorando hectárea a hectárea cada rincón de la Sierra, para luego prender en fuego no sólo lo que han tumbado, sino todo lo que el viento que por estos días viaja a más de 40 km/h es capaz de difundir. Concentrando tierras para el ganado extensivo.

Control Aéreo de Incendios
Fuerza Aérea Colombiana
Aun así, pensamos en el petróleo como el único problema en este territorio. Aquí la ganadería extensiva, la palma aceitera, el arroz y por supuesto el mismo petróleo están dejando sin selva a todos los colombianos y todo el mundo.

Qué triste es ir a ver al río más lindo del mundo, en medio de tanta desolación, en medio de selvas consumidas y consumidas por la tumba y la quema despiadada a tan solo unos metros de este icono mundial. No podemos ser tan acomodados y maquiavélicos de sacar la foto del río más lindo del mundo en medio de la mayor masacre que han vivido nuestras selvas en los últimos años.

Turismo sostenible en medio de unos parques que tiene más huecos que la luna, no creo que sea posible. Turismo sostenible en medio de una sociedad que pasa por encima de la realidad y la ignora. No creo que seamos verdaderos eco turistas.

Invasores de la Macarena

Estar felices por apagar el incendio que consumió 1600 hectáreas cerca ha caño cristales e ignorar que hay más de cinco fotos de calor desolado la selva en este momento no tiene nada de sostenible. Pues muchos de esos lindos escenarios hoy se los han consumidos los machetes y sierras de aquellos que anhelan tener más ganado y más tierra en las áreas que deberían están conservadas.

Ya no sé si ir a la macarena es la mayor felicidad o la mayor desilusión. ¿Será que con tanta fiesta institucional nacional, internacional, tantos turistas deseosos de venir a conocer, con tantos beneficiados de los servicios eco sistémicos como el turismo en las áreas protegidas, no seremos capaz de detener estas masacres a nuestros recursos naturales?

Creo que esto también hace parte de la paz que todos queremos.
“La Paz con la madre tierra”