A lo que muchos llaman comúnmente el tradicional paseo de olla, hoy nosotros lamentablemente le decimos la trampa mortal. Súmele a la alegría de un puente festivo, la visita de familiares, algunos tragos, las ganas de darse un baño en un río de la región y sobre todo el paisaje tan hermoso que brinda Colombia para disfrutar.

Colombia es un país de tradiciones de fin de año y entre ellas está el tradicional y nunca infaltable paseo en el río. Los que convocan siempre son los más viejos de la familia en el orden de despedir el año y dejar un recuerdo de los familiares que vinieron de visita. Algunos beben hasta altas horas de la noche, otros amanecen, las mujeres en la gran mayoría de las familias son quienes alistan el recado y los niños para disfrutar de un paseo tradicional y de despedida de fin de año. ¿Pero quién se encarga de la seguridad? ¿Quiénes verifican el estado de los vehículos?, ¿los salvavidas para los niños, los lugares donde se puede y no se puede nadar?

Así inicia la trampa que todos los años deja entre sus aguas y paisajes hermosos un número de personas heridas o quizás fallecidas por causa de la improvisación, el desconocimiento, la falta de cultura y el famoso” importaculismo”

Después de subirse a los carros, quizá con conductores borrachos o amanecidos, los niños dormidos y las mujeres estresadas por tener que hacer la mayoría de las tareas NADIE DICE NADA; Primer momento de riesgo de accidente vehicular. Segundo llegan al lugar donde se va disfrutar del paseo y todos se bajan de los carros, donde no falta que el primer borracho que durmió durante todo el camino salte al agua imprudentemente y se rompa la cabeza con una piedra o se tropiece y se lastime por su mismo estado. Tercero nadie verifica el estado del clima, nadie verifica si el lugar donde van a preparar el Sancocho y se va ubicar la familia es un lugar alto que pueda brindar seguridad en caso de emergencia. Cuarto y quizás lo más importante ninguno verificó la profundidad de las aguas, pero si donde van a hacer el fogón y donde van a botar la basura.

La trampa está en nosotros, que no somos prevenidos, que lamentablemente pasamos del puente festivo como una excusa para vivir un día de desorden y no percatamos que estamos poniendo muchas vidas en riesgo.

Que esto no sea leído como un artículo periodístico, sino más bien como una opinión personal de como arriesgamos nuestras vidas por un rato de diversión a pesar que podemos ser más prevenidos. “EN UN PASEO DE OLLA, PUEDE ESTAR LA TRAMPA MORTAL PARA SU FAMILIA”.